Durante nuestra reciente visita a Honduras, gran parte de Centroamérica estaba bajo el azote de una intensa ola de calor, con temperaturas que superaban los 40 °C, especialmente en el corredor seco. Sin embargo, nada de eso detuvo a las madres de Las Marías y Los Prados, en Choluteca, quienes llegaron con sus pequeños/as en brazos o de la mano para participar en un programa de estimulación temprana impulsado por AMDV, una contraparte de larga trayectoria de Kenoli. A pesar del calor, no estaban dispuestas a perder esta oportunidad de apoyar el desarrollo de sus hijos/as.

En un humilde patio de cemento, con una alfombra extendida, el espacio se transformó en un rincón de alegría y aprendizaje. Las risas de los/as niños/as llenaban el ambiente mientras participaban en actividades pensadas para estimular su desarrollo, guiados y animados por sus madres.

Con creatividad y determinación, estas mujeres han descubierto cómo convertir materiales sencillos de su entorno en juguetes. En comunidades donde la pobreza extrema hace imposible comprarlos, esta habilidad se vuelve un recurso vital. Cada juguete hecho a mano no es solo un objeto: es una herramienta de crecimiento, un símbolo de creatividad y, sobre todo, una muestra del amor inquebrantable de las madres hacia sus hijos/as.

El trabajo de AMDV va mucho más allá del juego. Las madres reciben orientación práctica en nutrición, aprendiendo a sacar el máximo provecho a los alimentos disponibles para fortalecer la salud de sus hijos/as. Cuando alguno de los/as pequeños/as muestra señales de desnutrición son remitidos a los servicios de salud locales para recibir atención especializada. Los resultados son alentadores: muchas familias han logrado superar la desnutrición, un logro significativo alcanzado con esfuerzo y perseverancia. Este avance no solo refleja la eficacia del acompañamiento, sino también la fuerza de las madres que, con dedicación y amor, están transformando el futuro de sus hijos/as.

El impacto se refleja claramente en las voces de las madres. Catalina, madre de dos hijos/as, compartió cómo ha visto cambios significativos en el crecimiento y desarrollo de sus pequeños/as. Ashley destacó que, en comparación con otros niños/as, percibe un avance positivo en los suyos.

Igualmente, poderosa es la transformación que viven las mujeres mismas. AMDV capacita a algunas participantes para convertirse en facilitadoras locales, fortaleciendo el liderazgo dentro de la comunidad. Osiris nos contó que nunca antes había hablado frente a un grupo y expresó con orgullo cómo logró vencer ese temor, un paso fundamental hacia una mayor confianza y participación.

Incluso bajo el sol implacable, estas madres mostraron un compromiso inquebrantable. Su determinación de brindar a sus hijos/as un inicio sólido en la vida es tan inspirador como esperanzador.

Felicitaciones a AMDV, están marcando una verdadera diferencia en la vida de niños, niñas y familias. Nos sentimos profundamente orgullosos/as de acompañarlos en esta labor transformadora.