Bajo un sol implacable y después de más de siete meses sin lluvia, la tierra alrededor de la comunidad de El Portillo, en Nindirí, Nicaragua, podría haber estado árida. Sin embargo, lo que encontramos fue extraordinario: un verdadero oasis.

Linda, una de las 20 jóvenes participantes en el programa juvenil de CEPROSI, nos mostró un huerto comunitario lleno de vegetales y plantas cultivadas en llantas y sacos reciclados, una prueba viva de lo que el conocimiento, la determinación y la fuerza comunitaria pueden lograr. A través del programa, jóvenes como ella aprenden prácticas sostenibles como riego por goteo para conservar el agua, producción de compost orgánico y elaboración de pesticidas naturales.

Este programa va más allá de la agricultura. Se trata de construir resiliencia y fortalecer los lazos comunitarios en una región donde muchos jóvenes sienten la necesidad de emigrar en busca de mejores oportunidades. Aquí, están adquiriendo habilidades, y esperanza—para forjar un futuro en su propio hogar.

El impacto de CEPROSI comienza incluso en las primeras etapas de la vida. A través de su programa de Desarrollo Infantil Temprano, las madres aprenden cómo nutrir y estimular a sus hijos durante las fases más críticas de crecimiento. Preparan un cereal altamente nutritivo que ha ayudado a recuperar la salud de niños desnutridos y a asegurar que otros crezcan fuertes y sanos.

Mayra, una madre que asiste al programa con su pequeño, compartió su experiencia: “He aprendido tanto. Soy una mejor madre con este hijo que con mi primero.” Habló sobre la importancia de conversar, jugar y relacionarse con su niño, acciones simples pero poderosas que moldean el desarrollo. Otras madres coincidieron, señalando cómo sus hijos, antes tímidos, ahora son más activos, expresivos y conectados con quienes los rodean.

La transformación es palpable: en los huertos, en los hogares y en los propios niños/as. Fue una visita inspiradora.

Felicitaciones a la contraparte de Kenoli, CEPROSI, por este trabajo extraordinario—cultivando no solo alimentos, sino también familias más fuertes, jóvenes empoderados y futuros más brillantes.